Tipos y características de los códigos de barras

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Entender los tipos de códigos de barras es el primer paso crítico para cualquier fabricante que quiera llevar sus productos al mercado sin sufrir rechazos logísticos ni bloqueos en puntos de venta. En esencia, existen dos grandes familias que debes conocer: los lineales (1D), utilizados habitualmente para la identificación de artículos en tiendas y supermercados, y los bidimensionales (2D), diseñados para el almacenamiento masivo de información en espacios reducidos.

Sabemos que enfrentarse a siglas como EAN-13, UPC o GS1-128 puede resultar abrumador cuando lo único que buscas es cumplir con los requisitos de tus distribuidores. Por eso, hemos preparado esta guía técnica pero accesible para que identifiques exactamente cuáles son tus necesidades según tu modelo de negocio. Nuestro objetivo es que elijas la simbología correcta para que los lectores y sistemas de gestión procesen la información sin errores desde el primer escaneo. Si deseas profundizar en los conceptos básicos antes de avanzar con las tipologías, te recomiendo consultar nuestra información detallada sobre el código de barras y sus fundamentos técnicos.

¿Qué es un código de barras y para qué se utiliza?

A menudo, cuando un emprendedor contacta con nosotros por primera vez, piensa que el código de barras contiene toda la información del artículo: su precio, la descripción, los ingredientes o incluso la fecha de caducidad. Es vital aclarar este concepto desde el principio: el código de barras funciona exactamente igual que la matrícula de un coche.

La matrícula no es el coche ni lleva «guardado» el motor en su interior; es simplemente una llave única que permite identificarlo. De la misma manera, el código es una representación gráfica de datos que permite a los lectores y al escáner conectar ese producto físico con una ficha digital en el ordenador. Al pasar el producto por la caja, el TPV lee esa «matrícula» y busca en su base de datos el precio y el nombre que tú previamente has asignado.

Su función principal va mucho más allá de cobrar en caja. Estas herramientas son esenciales para:

  • Automatizar la entrada de datos en los sistemas informáticos, eliminando por completo el error humano de teclear cifras manualmente.
  • Gestionar el stock de almacenes y tiendas en tiempo real, permitiendo saber qué productos entran y salen al instante.

Facilitar la trazabilidad logística mediante etiquetas de envío, asegurando que la mercancía llega a su destino correcto sin pérdidas.

Funcionamiento de los códigos de barras

Para leer los códigos de barras, se recurre a un dispositivo que emite luz sobre el mismo. El código de barras refleja la luz en cantidades distintas gracias a las líneas y los espacios con los que cuenta. Por su parte, el sensor capta esta luz reflejada por el código y la convierte en energía eléctrica. Es esta señal eléctrica la que se puede traducir en datos o información.

Elementos presentes en un código de barras

Independiente de su tipología, los códigos de barras cuentan con una serie de elementos fundamentales:

  • Módulo: unidad funcional básica.
  • Carácter: conjunto de barras y espacios y suele corresponderse con un código de números y letras.
  • Espacio: la parte más clara del código que corresponde al número binario 0.
  • Barra: elemento oscuro del código que responde al número binario 1.

Características de los códigos de barras

Los códigos de barras se componen de un código o numeración y una simbología, cada uno con sus características propias.

Características del código de barras

Digamos que el código es el seguro de vida del símbolo, pues si éste no puede ser leído por el lector de códigos, el número puede ser digitado por el operario, permitiendo así la lectura de la información.

En su conjunto los códigos de barras cuentan con las siguientes características:

  • WNR (Wide to Narrow Ratio): resulta de la anchura del elemento más fino respecto al más grueso. Este suele ser 1:3 o 1:2.
  • Quite Zone: zonas blancas del inicio y el final del código. Estas resultan fundamentales para que el código pueda leerse.
  • Densidad: la longitud no es la clave, pues el código de barras se mide por la densidad, es decir, el ancho de la barra o espacio más delgado presente en el símbolo.

Clasificación de tipos de códigos de barras

No todos los códigos sirven para lo mismo ni todos los escáneres leen todas las simbologías. La elección correcta dependerá directamente de tus necesidades específicas, del sector en el que operes y de la cantidad de información que necesites transmitir. A grandes rasgos, dividimos este universo en dos categorías principales según su estructura y capacidad de almacenamiento.

Para profundizar técnicamente en las especificaciones de cada uno, puedes consultar nuestro artículo sobre tipos y características de los códigos de barras, pero aquí te resumo la división fundamental:

  • Códigos lineales (1D): Son los clásicos códigos de barras verticales que vemos en los supermercados. Representan la información mediante líneas paralelas y espacios de diferente grosor. Su capacidad es limitada (generalmente solo números o pocos caracteres alfanuméricos) y requieren ser leídos con láseres o cámaras lineales.
  • Códigos bidimensionales (2D): Son matrices de formas geométricas (cuadrados o puntos) que almacenan datos tanto en horizontal como en vertical. Esto les permite guardar mucha más información en menos espacio, incluyendo enlaces web o textos largos, y requieren cámaras o terminales de imagen para su lectura.

Entender esta diferencia es crucial para no comprar un código destinado a logística cuando lo que necesitas es vender una unidad suelta en una tienda.

Perfecto, avanzamos hacia el corazón técnico del artículo. Aquí es donde solemos resolver el 90% de las dudas de los clientes, diferenciando claramente entre lo que necesitas para el lineal del supermercado y lo que necesitas para el almacén. Aquí tienes las secciones sobre códigos lineales y bidimensionales, integrando la semántica técnica y los enlaces solicitados de forma natural.

Distintos códigos de barras

Códigos de barras lineales

Los códigos lineales o 1D son la imagen que a todos nos viene a la cabeza al pensar en este concepto: una sucesión de barras negras verticales y espacios blancos. Aunque parezcan similares, cada simbología tiene un lenguaje propio y está diseñada para una etapa específica de la cadena de suministro. Usar el incorrecto puede significar que el escáner del supermercado no reconozca tu artículo o que tu operador logístico rechace la mercancía.

Para ayudarte a identificar cuál necesitas, he clasificado los más habituales en el comercio y la industria:

Nombre Uso Principal Características Clave
EAN-13 Venta minorista (Retail) en todo el mundo (salvo EE.UU./Canadá). Es el estándar obligatorio para vender productos unitarios en tiendas físicas. Consta de 13 dígitos.
UPC (UPC-A) Venta minorista en Estados Unidos y Canadá. Equivalente al EAN pero con 12 dígitos. Indispensable si exportas a Norteamérica.
EAN-8 Productos muy pequeños (chicles, lápices). Versión reducida del EAN-13 para cuando no hay espacio físico suficiente en la etiqueta.
ITF-14 (DUN-14) Cajas de agrupación y logística (no venta unitaria). Se imprime sobre el cartón corrugado. Identifica «cajas de X unidades» del producto, no la unidad suelta.
GS1-128 Logística avanzada y transporte. Alfanumérico. Permite codificar datos variables como lotes, fechas de caducidad y pesos.

Es muy común confundir la representación gráfica (las barras) con el número que llevan debajo. Para evitar errores al dar de alta tus referencias, te recomiendo leer nuestra guía sobre la diferencia entre el código EAN y el número GTIN, ya que entender esto te ahorrará problemas administrativos con los distribuidores.

Si eres fabricante, recuerda: tu producto unitario llevará un EAN-13, pero la caja de cartón que contiene 20 unidades de ese producto deberá llevar un ITF-14. Ambos son códigos lineales, pero hablan idiomas distintos para lectores distintos.

Códigos de barras bidimensionales

Mientras que los códigos lineales se leen «a lo ancho», los códigos bidimensionales o 2D utilizan patrones geométricos (puntos, hexágonos, cuadrados) para almacenar información tanto a lo ancho como a lo alto. Esto representa un salto tecnológico gigante: permiten guardar miles de caracteres en un espacio minúsculo donde un código lineal solo guardaría unos pocos números.

Esta capacidad de almacenamiento masivo ha abierto la puerta a nuevos usos más allá del precio y la identificación:

  • Código QR (Quick Response): Seguramente el más conocido. Su facilidad para ser leído por cámaras de smartphones lo ha convertido en el rey del marketing, enlazando a menús digitales, webs o vídeos promocionales.
  • Data Matrix: Es el estándar en la industria farmacéutica y componentes electrónicos pequeños. Permite marcar directamente sobre piezas diminutas con una seguridad de lectura extrema, vital para la trazabilidad de medicamentos o piezas de aviones.
  • PDF417: ¿Has mirado alguna vez tu tarjeta de embarque o un documento de identidad moderno? Ese bloque denso de líneas y puntos es un PDF417. Es ideal para archivos que viajan en papel, ya que puede contener fotos, nombres y direcciones completas.

Un detalle técnico importante que muchos clientes pasan por alto es el hardware necesario. Mientras que un láser tradicional puede leer un EAN-13, para decodificar simbologías 2D necesitas obligatoriamente lectores de tipo «imager» o cámaras. Si en tu almacén tenéis pistolas láser antiguas, no podrán procesar estos nuevos formatos. Si tienes dudas sobre si tu equipamiento actual servirá, puedes revisar nuestros consejos para leer un código de barras correctamente según su tecnología.

Aunque tecnologías como el RFID están ganando terreno en grandes cadenas para inventarios masivos sin línea de visión directa, el código 2D sigue siendo la opción más robusta y económica para dotar de información extendida a cualquier etiqueta o embalaje sin disparar los costes de producción.

codigo de barras dimensional qr

Elección del código de barras adecuado

Elegir la simbología correcta no es una decisión estética, sino puramente funcional. A menudo veo clientes que quieren poner un código QR en un producto de supermercado «porque queda más moderno», sin saber que el escáner de la cajera no podrá leerlo para cobrar. Para acertar a la primera, te sugiero evaluar tres criterios fundamentales:

  • El destino del producto: Si va al consumidor final (tienda, farmacia, librería), necesitas un EAN-13 o UPC. Si es una caja para el almacén, un ITF-14.
  • El tipo de información a codificar: Si solo necesitas identificar la referencia (el «DNI»), usa códigos lineales. Si necesitas incluir lotes, caducidades o direcciones web, opta por el GS1-128 o un QR.
  • El espacio disponible en el envase: Para productos diminutos como cosméticos o lápices, el EAN-8 es tu salvación, mientras que las cajas grandes de cartón requieren códigos grandes impresos con alta calidad.

También es vital considerar el origen. Si eres un productor local, es fundamental que tus códigos estén correctamente registrados y sean válidos internacionalmente. Te invito a revisar nuestra guía sobre el código de barras para productos españoles, donde explicamos cómo asegurarte de que tu mercancía se identifique correctamente dentro y fuera de nuestras fronteras.

Recuerda verificar siempre la compatibilidad con el software de gestión de tus clientes. Muchos grandes distribuidores (como Amazon o Carrefour) tienen manuales de proveedores muy estrictos; pedir esos requisitos antes de comprar el código te ahorrará muchos dolores de cabeza.

Beneficios de utilizar códigos de barras en tu negocio

Implementar un sistema de codificación profesional no es un «gasto burocrático», es una inversión directa en la salud de tu empresa. Al pasar de la gestión manual o las etiquetas caseras a un sistema estandarizado, notarás cambios inmediatos:

  • Precisión absoluta en el inventario: Olvídate de cerrar la tienda para contar stock. Con un escaneo rápido, sabes exactamente qué tienes, reduciendo las pérdidas por robo o extravío.
  • Velocidad en el punto de venta: Un buen código, impreso con las impresoras y consumibles adecuados, se lee en milisegundos. Esto reduce las colas y mejora la experiencia de tu cliente.
  • Imagen profesional y confianza: Un producto con su código EAN oficial transmite seriedad. Dice «estoy listo para vender en cualquier gran superficie».
  • Integración con sistemas modernos: Ya sea que uses un ERP complejo o una app sencilla en el móvil, el código de barras es el lenguaje universal que une tus productos físicos con tu gestión digital.

En La Tienda de las Barras sabemos que, para un emprendedor, cada euro cuenta. Por eso defendemos un modelo sin alquileres: compras tu código una vez, te entregamos los archivos vectoriales (EPS, PDF) para que tus etiquetas salgan perfectas, y es tuyo para siempre sin cuotas de mantenimiento.

Si ya tienes claro qué tipo de código necesitas o si todavía tienes dudas sobre cuál es la mejor opción para tu caso particular, ¿te gustaría que revisáramos juntos tu proyecto para recomendarte el pack exacto que necesitas para empezar a vender hoy mismo?

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